Abortorios en España arrojan a la basura datos de pacientes y restos fetales, y son denunciados

Denuncian a siete centros por vulnerar el secreto profesional, la protección de datos y la norma sobre residuos biosanitarios

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Laura Daniele / Abc

María (nombre ficticio) acudió a una clínica abortista de Madrid para someterse a su tercer aborto. La hoja clínica con sus datos personales e incluso el número de su teléfono móvil apareció días después en un contenedor de basura a pocos metros del centro donde se había realizado la intervención.

El hallazgo de esta y otras presuntas infracciones graves en siete clínicas abortistas de Madrid, Cataluña, Navarra y Aragón han culminado en una denuncia interpuesta por la plataforma La Vida Importa ante la Unidad de Delitos contra las personas de la Comandancia de la Guardia Civil de Tres Cantos.

Su portavoz, el abogado Juan Sánchez Galera, explica a ABC «que se trata de delitos muy graves como la vulneración del secreto profesional y derechos básicos de las pacientes como la protección de su identidad y de sus historicas clínicas. Dos actuaciones que van en contra de la buena praxis médica y que superan los límites establecidos por la Ley de Autonomía del Paciente, la Ley de Protección de Datos y las mínimas pautas éticas».

Los documentos hallados en la basura contienen datos perfectamente identificables de las pacientes: hojas de asistencia, copias de libro de familia, post-it con nombres, apellidos y teléfonos de contacto, además de copias de pruebas médicas.

La denuncia interpuesta el pasado 6 de junio acusa también a estas clínicas de realizar presuntos «abortos quirúrgicos en negro».

«En España se producen un 35% más de abortos de los oficialmente registrados y publicados cada año por el Ministerio de Sanidad. De este superávit de abortos no registrados se deduce una estafa importante contra Hacienda por parte de los centros autorizados», asegura el Informe sobre la Situación Real del Aborto en España, realizado por la plataforma.

Esta asociación civil pro vida también denuncia a estos centros privados concertados con las Consejerías de Sanidad de las respectivas comunidades autónomas de no cumplir con la legislación en vigor en materia de tratamiento de sus residuos biosanitarios. Después de tres meses de investigación, los denunciantes han hallado en contenedores de basura en plena vía pública cantidades importantes de sangre, agujas plásticas hipodérmicas, DIUs, materiales punzantes, etc. Estos residuos peligrosos, que deberían ser gestionados como residuos biosanitarios, se han encontrado «sin ni siquiera el envase adecuado».

«Cualquier trabajador del sistema público de limpieza se puede infectar porque estos restos peligrosos están junto a la comida de cualquier vecino», explica Galera.

Mezclados con todo este material también se han hallado restos humanos, según consta en la denuncia a la que ha tenido acceso ABC. «Como tiran tanta sangre, a veces se les escapa una mano. Esto demuestra que estas clínicas no tienen ningún control y por eso muchas veces se encuentran restos pequeños de fetos», explica Galera, quien recuerda que conforme al Decreto 124/1997 que aprueba el Reglamento de Sanidad Mortuoria, «los restos humanos con entidad suficiente procedentes de abortos, mutilaciones y operaciones quirúrgicas» deben tener como destino la incineración o el enterramiento en lugar autorizado.

Siete abortorios denunciados
Los centros denunciados por algunas de las infracciones citadas son Clínica Ginecológica Callao, Datos Partner Line, Centro Médico Pacífico y Centro Médico El Bosque. Todas ellas en Madrid. Las restantes son Clínica Amec (Zaragoza), Clínica Ansoáin (Navarra) y Centro Médico Aragón-Gerona (Gerona).

Falta de respuesta de Interior
La plataforma lamenta que seis meses después de poner en conocimiento de estas presuntas infracciones a la Guardia Civil y al Ministerio del Interior «no se haya hecho nada».

La Asociación Española de Abogados Cristianos ha tomado cartas en el asunto y ayer presentó una denuncia ante la Agencia Española de Protección de Datos contra la clínica Dator Partner Line, Callao, El Bosque y Amec por tirar a la basura datos personales de las pacientes. En los próximos días, anunciaron, se van a interponer también las correspondientes denuncias ante las consejerías de Sanidad que tienen convenios con estos centros.

Ambas asociaciones civiles presentarán además denuncias ante la Policía Sanitaria Mortuoria por los residuos sanitarios humanos e instrumentales que presuntamente algunas de estas clínicas estaban ignorando. Por su parte, la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) a la que pertenecan varios de estos centros aseguró ayer a ABC que desconocían «por completo los hechos y la denuncia».

Revelación de identidad
Los documentos originales encontrados en la basura contienen datos perfectamente identificables de las pacientes: hojas de asistencia, post-it con nombres, apellidos y teléfonos de contacto; y copias de pruebas médicas.

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‘¡Chile abre los ojos!’: la impactante iniciativa pro vida que muestra la realidad del aborto

Un camión con gigantografías de imágenes reales de niños abortados llamó la atención de personas que normalmente circulan por el centro de Santiago de Chile en estos días.

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“¡Chile abre los ojos!” Con esta llamada un camión con gigantografías de imágenes reales de niños abortados llamó la atención de personas que normalmente circulan por el centro de Santiago de Chile en estos días.

La iniciativa de la agrupación Informaborto.org busca mostrar la realidad del aborto en el país, pasando incluso frente al Palacio Presidencial.

 

Los organizadores demandan un debate maduro e informado sobre los proyectos de ley que pretenden despenalizar esta brutal práctica en ese país.

 

La iniciativa se realizó justo un día después de que la Propuesta de Ley de aborto, en las causales de inviabilidad fetal, riesgo de vida de la madre y violación, ingresara a la Cámara de Diputados del Congreso de Chile, el martes 11 de noviembre.

 

“No se puede hablar del aborto sin saber exactamente de qué se está hablando”, afirma la agrupación en su página web, en donde se asegura que “esta intervención urbana es parte de una campaña de educación ciudadana sobre la realidad del aborto de forma gráfica y explícita, en la que se busca aterrizar los conceptos abstractos y mostrar la realidad oculta”.

 

“Nuestras fotografías muestran lo que le sucede a un niño en un aborto. Así queda demostrado que no es el cuerpo de la mujer el que se aborta. Se aborta a un ser distinto”, explican los organizadores de la iniciativa que esperan llevarla a otras regiones del país.

 

Informaborto, indican, es un grupo apolítico y aconfesional que nace en respuesta al llamado de la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, a tener un “debate maduro, informado y con altura de miras sobre la ley de aborto”.

 

Mediante el uso de imágenes reales e información actualizada sobre aspectos médicos, sociológicos y legales, Informaborto pretende “desenmascarar la manipulación del lenguaje abortista diseñado para disimular, confundir y esconder la verdad del aborto”.

 

El mismo día de la intervención, su vocera, Rosana Landaluce, dijo a la radio chilena ADN que existe “una campaña sistemática de desinformación a las mujeres” y comparó el aborto con el genocidio.

 

“Es un individuo de la especie humana que es desechado por una discriminación, por ejemplo de origen eugenésico. Hitler hizo lo mismo. No vamos a desechar a los niños que son inviables, eso es algo muy grave. En España ya no hay niños con síndrome de down, con hidrocefalia, con labio leporino, si empezamos a colocar control de calidad a las personas nos vamos a quedar sin nadie”, explicó a la radio.

La defensa de la vida está de moda: una figura provida gana un concurso de esculturas de arena

La escultura de arena “el milagro de vida” representa la imagen de un bebé sostenido por “las manos de Dios”

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¿Quién dijo que la defensa de la vida no está de moda? La escultura de arena “el milagro de la vida”, que representa a un bebé sostenido por lo que parecen ser las manos de Dios, ha ganado el Premio del Público en el concurso Siesta Key Crystal Classic Master. Una figura que, además, cuenta con los símbolos del hombre y de la mujer entrelazados en la base.

El concurso recibe a artistas de diversas partes del mundo y se ha realizado por quinto año consecutivo en Cayo Siesta en el Estado de Florida (Estados Unidos).

A continuación, un vídeo donde podréis contemplar mejor la escultura:

Seis claves para comunicar con eficacia la cultura de la vida

No abandonar la batalla de la opinión pública es fundamental en la promoción de la cultura de la vida. Así se ha visto en EE.UU., donde, a pesar de que los medios de comunicación más importantes son proaborto, los provida han conseguido mantener el debate social hasta lograr un apoyo mayoritario en la opinión pública.

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María Martínez Orbegozo, directora del proyecto Cultura de la Vida, de Arguments, y con una amplia experiencia de colaboradora en asociaciones provida (en España y en Estados Unidos), ilustró con el ejemplo de EE.UU. su intervención en el Coloquio Familia y Vida, que tuvo lugar en Pamplona.

El aborto se ha pretendido vender como un derecho de las mujeres, cuando en realidad las ha hecho víctimas

Con una mayoría de medios de comunicación pro-choice (proaborto), el 48% de la población estadounidense se declaraba provida, frente al 45% que decía estar a favor del aborto, según la encuesta Gallup realizada en mayo de 2013. Han sido necesarios 40 años para dar este vuelco a la opinión pública, desde que el Tribunal Supremo quitó las restricciones al aborto en 1973, pero ha resultado posible gracias al dinamismo de la sociedad norteamericana (cfr. Aceprensa, 22-01-2013).

Un debate más abierto
Al hablar de cómo afectan los medios de comunicación a la opinión pública no hay que perder de vista que es una influencia de ida y vuelta: son un reflejo de la sociedad, y al mismo tiempo contribuyen a su configuración. Además, actualmente “no podemos pensar en ellos como en los medios que había en el siglo XX: prensa, radio y televisión”, señaló Martínez Orbegozo, y añadió: “Internet ha supuesto una democratización extraordinaria del mundo de la comunicación”.

Como afirma Alejandro Navas, profesor de Sociología de la Universidad de Navarra, en una entrevista concedida al proyecto Cultura de la Vida: “Los medios tradicionales pierden importancia. Internet no es ni mucho menos un ámbito libre de dominio, pero da voz a muchísima gente que no podría acceder a los medios tradicionales. El debate público cambia, se vuelve incontrolable y todo el que tenga algo que decir puede hacerlo. Los medios tradicionales –con algunas excepciones– eran cómplices en ese pacto de silencio que llevaba a ignorar esta molesta realidad. El recurso a la red ha permitido enriquecer el debate, mostrando aspectos de la realidad que hasta ahora se habían visto ignorados”.

Con este panorama, ¿cómo comunicar la cultura de la vida con eficacia? Martínez Orbegozo propuso seis claves, teniendo en cuenta los años de aborto en la sociedad occidental y las diferentes campañas realizadas sobre este tema.

1. Comunicación positiva
En encuestas realizadas a mujeres en edad de quedarse embarazadas y que pueden verse en una situación que les lleve a abortar, se ha comprobado que cuando les enseñaban campañas provida en negativo (por ejemplo, fotos de fetos abortados), les producían rechazo; no así otro tipo de campañas que centran su mensaje en la mujer, en la maternidad como algo bueno, anuncios que muestran chicas valientes que deciden tener a sus hijos…

La ciencia y la técnica se han convertido en los mejores aliados en la defensa de la vida

“Los mensajes en positivo hacen que te quieras adherir a eso que te están proponiendo”, señaló Martínez Orbegozo. Y añadió que las manifestaciones provida también son un ejemplo de esto: se ve alegría, familias, música; en contraposición a expresiones de feministas radicales que se manifiestan de forma violenta, con insultos y malos gestos.

2. Ponerse en el lugar de la embarazada
“Es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?”, señala el Papa Francisco en Evangelii gaudium (n. 214).

Martínez Orbegozo citó esta frase del Papa y añadió: “Una madre que ve en el aborto su única salida no es una madre que quiere matar a su hijo; es una mujer con muchos problemas”. Para defender esta idea se apoyó en su experiencia: durante los meses que trabajó en Expectant Mother Care (Nueva York) pudo atender a más de 140 mujeres con un embarazo no planeado y en riesgo de abortar. “Había situaciones muy duras: la mayoría de ellas no tenían recursos económicos, muchas estaban amenazadas por sus parejas o por sus familias… Hay que ponerse en la piel de esa persona que ve en el aborto su única salida porque es lo único que le está ofreciendo la sociedad”, recalcó la directora de Cultura de la Vida.

Se trata de centrar la labor provida en ayudar a las madres, estar a su lado, preguntarles qué necesitan. Muchas asociaciones funcionan con este planteamiento: Red Madre, Maternity ONG, el Centro Materno-Infantil Ave María, el Proyecto Ángel (de la asociación Spei Mater)…

3. La mujer, víctima del aborto
“Hemos estado durante muchos años poniendo el acento en el niño, algo necesario, porque es la primera víctima del aborto, pero olvidándonos de la otra víctima: de la madre, que se ve en una situación de riesgo”, señala Martínez Orbegozo.

Se trata de abordar el debate sobre el aborto desde la realidad de los años que llevamos en España y en Europa con el aborto legalizado. Hay muchas historias para contar. Muchas de las mujeres que han abortado sienten una liberación al narrar su experiencia porque están ayudando a otras a que no caigan en el mismo error. Se puede mostrar con sus historias qué es lo que ha pasado durante estos años de aborto legal, qué ha supuesto realmente para la mujer y para la sociedad.

Se trata de centrar la labor pro vida en ayudar a las madres, en estar a su lado

Estudiando la sociología del aborto se descubre que es una forma de violencia hacia la mujer, y que lo que se ha pretendido vender como un derecho de las mujeres, las ha hecho víctimas.

4. Aliarse con la ciencia
“Debemos aprovechar lo que se ha convertido en uno de los mejores aliados de la cultura de la vida: la ciencia y la técnica”: los avances en embriología y las nuevas técnicas de ecografías que muestran cada vez de forma más nítida al bebé en el vientre de su madre.

Martínez Orbegozo contó cómo en Estados Unidos suelen ofrecer ecografías gratuitas a las madres que están pensando en abortar: “Muchas de ellas, al ver al bebé en el monitor y escuchar el latido del corazón, caían en la cuenta de que realmente lo que llevaban dentro era su hijo, y decidían continuar con su embarazo”.

Martínez Orbegozo resaltó la importancia de que quienes pertenecen al movimiento provida se formen muy bien sobre cuestiones científicas relacionadas con el tema.

5. Unidos por el objetivo común
Abby Johnson fue directora de una clínica de Planned Parenthood, una de las mayores organizaciones abortistas de Estados Unidos (cfr. Aceprensa, 19-11-2009). Cuando cambió sus ideas y pasó a formar parte del movimiento provida, señaló que el movimiento pro-choice trabajaba muy bien y era muy eficaz porque no se dedicaban a discutir entre ellos, sino que tenían una misma meta: la lucha para conseguir el aborto libre, y para lograrlo aunaban todos sus esfuerzos.

“Son muchas las asociaciones provida que hay en España y a veces puede parecer que estamos muy disgregados. Y es bueno que cada una tenga su carácter propio, pero sin olvidar que tenemos un objetivo común y que esto nos lleve a sumar fuerzas”, afirmó Martínez Orbegozo. Un ejemplo de unidad de las diferentes asociaciones provida en España fue la manifestación por la vida, la mujer y la maternidad del pasado 22 de noviembre (cfr. Aceprensa, 24-11-2014).

6. Centrarse en la familia, no en la religión
A la hora de debatir sobre el aborto, es preferible prescindir de la religión para dar argumentos, ya que hay razones científicas y filosóficas suficientes para defender la postura provida. Así se evita que alguien pueda tachar la argumentación de “fanatismo religioso” y también se muestra que la cuestión de la defensa de la vida es para cualquier persona, de cualquier religión.

“En Estados Unidos, centrar la lucha por el fin del aborto desde el punto de vista humano ha posibilitado la unidad del movimiento pro vida por encima de credos diferentes”, afirma Martínez Orbegozo. De este modo, allí puedes encontrarte asociaciones pro vida bajo banderas tan diversas como: ateos por la vida, feministas por la vida o la alianza pro vida de gais y lesbianas.

Publicado en Aceprensa

“Por favor mamá, no me mates”: el testimonio de una madre que optó por no abortar un no nacido desahuciado

La chilena Pascale Orozco pasó por el miedo de un embarazo inesperado y el dolor de saber que su hijo iba a morir antes, durante o después del parto, pero siguió adelante: “Entendí que mi hijo iba a vivir nueve meses y estaría conmigo ese tiempo. ¿Por qué si alguien está muy enfermo lo vas a querer matar?”

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El testimonio de la diseñadora chilena Pascale Orozco es un canto al derecho a la vida del no nacido incluso en situaciones extremas. A los dieciséis años pasó por el miedo de un embarazo inesperado, la alegría de acogerlo y el dolor de verlo morir.

 

Por amor a su hijo fallecido, esta madre desafía a los parlamentarios pro aborto: “Si esos cigotos pudieren hablar te dirían: ‘por favor mamá cuídame [...] por favor mamá no me mates'”.

 

Según informa Portaluz.org, Pascale, de 25 años, disfruta viviendo en la casa de sus abuelos en Santiago de Chile, su verdadero hogar. “A pesar de que mis papás son separados y vueltos a casar… con mis hermanos tengo un vínculo muy especial… Pero la casa de mis tatas (abuelos) es el único lugar que ha estado siempre y para mí esa es mi casa”, afirma.

 

Sus padres terminaron el matrimonio cuando ella era una niña y desde entonces se acostumbró a los continuos cambios de casa. También al nuevo esposo de su madre y a las dos nuevas esposas que en estos años ha tenido su padre, como a los nuevos hermanos nacidos en estas familias, que también en algo son suyas.

 

Estas rupturas, dolores, cambios permanentes, acogidos en forma positiva por su innata capacidad adaptativa, serían la escuela de Pascale para un hecho inesperado y doloroso, determinante, que llegaría cuando era apenas una adolescente. Sus valores, toda su resistencia emocional y física serían puestos a prueba.

 

En ese tránsito la muerte no tendría la última palabra. Como triunfo comenzaría a gustar lo que significa efectivamente tener fe en Dios. Pascale encontraría finalmente que su vida tenía sentido… de trascendencia, y un nombre que para siempre lo confirma: Tomás.

 

La sorpresa del embarazo

 

Tenía alrededor de dieciséis años, un novio de 20 y una relación cuesta arriba con su padre, quien recién se había separado de la segunda esposa. Parecía mejor irse a vivir a casa de su madre, pero Pascale tampoco encontró con ella su paz. Nuevo lugar, nuevo colegio, re-iniciar nuevas amistades, nueva familia… eran demasiadas ‘novedades’.

 

El espacio de refugio era la relación con su novio y, sin que fuere una opción, quedó embarazada. “No fue premeditado, para nada. Yo me cuidaba, igual era un tema que en mi casa se hablaba. Yo creo que de inmadura, irresponsable, no tomé las precauciones suficientes, me relajé”, señala.

 

No al aborto

 

Abiertamente, tener un hijo no era lo que ella deseaba, ni tampoco el padre del bebé concebido. Sin embargo la huída, la negación, no eran opción para evitar lo nuevo que se percibía como desafiante y complejo… Pascale jamás, dice, tuvo siquiera la idea de abortar.

 

“No pensaba en el cómo dejar de estar embarazada sino cómo salir adelante, cómo hacer que mis papás no estuvieran tan enojados, cómo arreglar un poco lo que estaba pasando. Y en ese momento mi novio me tranquilizó mucho”. Los padres no hicieron fiesta con la noticia de que serían abuelos, pero finalmente le expresaron confianza dando el apoyo emocional que ella necesitaba.

 

“Incompatible con la vida”

 

Con la ecografía del cuarto mes de embarazo, no sólo supo que sería madre de un varón a quien ya había decidido llamar Tomás… “Me dijeron que mi hijo tenía algunos problemas, quistes en los riñones. Si no se desarrollaban, Tomás nacería y lo tratarían. Bueno, finalmente vinieron más problemas, los quistes crecieron, se produjo un déficit de líquido amniótico y nuevas malformaciones. Al quinto mes dijeron que su enfermedad era incompatible con la vida, por tanto que Tomás iba a morir en mi interior o cuando naciera”, explica.

 

“Tomás no pudo desarrollar bien los pulmones, su cerebro quedó con un encefalocele occipital, no terminó de cerrar y le entró liquido. Síndrome Meckel-Gruber se llama lo que le ocurrió a mi Tomás. Son pocos casos en el mundo. También sus piecitos eran pie bot, no estaban en la posición normal, sino como caídos y sin capacidad de afirmar. Luego de informarme de todo esto me insistieron en que Tomás no podría vivir”, sigue.

 

La madre de Pascale estuvo atenta a todo lo que ocurría, acompañando el proceso de su hija y nieto. La llevó entonces con el doctor Jorge Gutiérrez, un ginecólogo con experiencia en bebés como Tomás y luego, a la psicóloga Marcela Ferrer.

 

“Él para mí fue valioso -recuerda Pascale- porque nunca me habló de aborto. Me dijo que íbamos a sacar adelante el embarazo, para que Tomás viviera hasta donde pudiera. Que podría morir antes, durante o después del parto. Me explicó todo muy técnico y con claridad. Pude entender que mi hijo estaba enfermo y viviríamos el minuto a minuto, teniendo toda la información. Luego, con la Marcela Ferrer pude empezar a vivir este proceso con Tomás, el vínculo con mi guagüita y la dimensión espiritual”.

 

“Concebir hijos como Tomás es algo natural”

 

No era fácil enfrentar primero el desafío de ser madre adolescente, luego el miedo al saber que su hijo podría morir y finalmente la frustrante confirmación. Sin embargo, Pascale dice que comenzó a estar en paz cuando decidió vivir su embarazo en plenitud.

 

“Entendí que mi hijo iba a vivir nueve meses. Así como hay gente que tiene sus hijos ochenta, treinta, quince años… el mío viviría nueve meses y estaría conmigo ese tiempo. Al principio me enojé, pataleé y dije ¿por qué a mí? Después yo misma reaccioné diciéndome: ‘¡Puchas qué egoísta soy!, y ¿por qué no a mí?’ ¿Por qué uno siempre aspira a que todo sea perfecto? ¿Por qué si sus características no son las perfectas, debe ser algo terrible, significar que Dios no te quiere o que fracasaste?”, expresa.

 

“Fue determinante -agrega Pascale- comprender que concebir hijos como Tomás es algo natural, factible… tan normal como tener un hijo sin dificultades. Es un acto muy egoísta -puntualiza- pensar que todo en la vida será perfecto y de lo contrario es algo malo”.

 

“Lo entendí y me dije ¡por Dios que inmadura, que egoísta! ¿Cómo pude haber olvidado que mi hijo está dentro de mí, sintiendo todo lo que yo estoy pensando? ¿Si tu bebé está enfermo en tu vientre vas a transmitirle que estás enojada, que es algo malo para uno? No puedo hacer eso me dije. Él está muy enfermo y lo último que puedo hacer es reprocharle eso. Si yo estuviera muy enferma lo último que no quisiera es que me dijeran oye eres lo peor… te mereces morir por eso”.

 

“No me mates”

 

Por su experiencia y razonables argumentos, la diseñadora Pascale Orozco es hoy a sus 25 años una voz creíble y nos confidencia que ha dado este testimonio a Portaluz con la esperanza de que motive a los legisladores de todo lugar a defender la vida y no el aborto de seres humanos como Tomás.

 

¿Por qué si alguien está muy enfermo lo vas a querer matar? Si alguien está muy enfermo tú deberías querer cuidarlo y apoyarlo hasta el final. Darle lo mejor que puedas hasta el último instante, así como cuidarías a tu papá, tu mamá, tus hermanos, a quienes amas. Siento que se defiende algo porque es fácil hacerlo cuando esa persona está imposibilitada -puesto que aún está en el vientre- de decirte: ‘No, no me mates, ni siquiera lo digas, me duele’. La gente se permite tomar una decisión sobre alguien… ¡como si fuera un algo intangible!”.

 

El aborto terapéutico reduce al ser humano considerándolo una cosa desechable, un objeto que está fallado y que lo podemos desechar. Como no viene perfecto, no va a funcionar, entonces chao… Porque a mí me duele, entonces chao. Y es lo contrario. Una persona que está viviendo esto no es posible reducirla a la condición de objeto, para -escudándose en ideas o leyes- suponer que se les puede desechar”, denuncia.

 

“La gestación es un algo muy profundo, trascendente, algo que va mucho más allá de lo físico. Si esos cigotos, esos bebés estando en el vientre pudieren hablar te dirían: ‘Por favor mamá estoy muy enfermo, por favor mamá cuídame, por favor mamá no me mates’”, subraya.

 

¡Bienvenido Tomás!

 

Tomás nació el 7 de septiembre del año 2006 en la Clínica Indisa. Tenía ocho meses y medio de vida, cuenta Pascale. Nada más nacer y a falta de sacerdote, la propia abuela bautizó al niño. Luego lo pusieron sobre el pecho de su madre. Allí se mantuvo respirando durante doce minutos…

 

“Mientras estaba conmigo movía sus manitos y trataba de abrir los ojos. Y yo lo animaba, ¡quería que me viera!, como una despedida igual. Si iba a morir sólo quería que él sintiera que era mi hijo, que yo lo adoraba -‘¡Te quiero hijo, gracias!’-… luego, Tomás falleció”.

 

En su reflexión final Pascale habla del sentido trascendente de la vida que comenzó a descubrir desde lo vivido con su hijo Tomás e invita a todas las jóvenes que pudieren estar viviendo un embarazo no deseado, complejo por cualesquier motivo, a defender siempre la vida de sus hijos…

 

Creo en Dios totalmente después de lo que viví con Tomás… está presente en todo Dios. De repente te enredas por estupideces en la vida y la verdad es que el foco está en otro punto, en ser agradecido de cada detalle. Hace falta que la gente tenga la opción de acercarse a estas cosas y sepan que estos bebés son personas y no una cosa. Me gustaría decirle a las mujeres que están pensando en aborto porque están viviendo cuestiones difíciles como esto…por favor olvídense de todo y piensen sólo en ustedes como madres, y su hijo. Sentirán ese vínculo casi sobrenatural, divino”, concluye.

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Casi 30 años de aborto legal en España y los médicos siguen objetando: es algo sucio, para una casta

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Pablo J. Ginés/ReL

El aborto está despenalizado en España desde 1985 y desde 2010 es considerado un derecho que se ejerce sin necesidad de especificar causa alguna contra fetos de hasta 14 semanas, y en la práctica sin límite si se alega riesgo para la salud psíquica de la madre. España ha pasado en casi 30 años de unos 15.000 abortos ilegales anuales a unos 120.000 abortos legales. (Repase aquí, en breve, la historia del aborto en España).

Sin embargo, ser médico abortista sigue estando mal visto.

Ser médico abortista nunca se normaliza, por mucho que aporte dinero y el dinero intente comprar respetabilidad.

Ser médico abortista significa en España pertenecer a una casta especial dentro de la profesión médica, una casta “fea”, y aún más dentro de la ginecología.

Los médicos abortistas, siempre los mismos
Los médicos abortistas en España son pocos, siempre los mismos, mal mirados por otros sanitarios y ginecólogos, y más aún por los pediatras.

A menudo los doctores abortistas recurren a ayudantes extranjeros (por ejemplo, de la muy abortista Cuba comunista) o explotando en los peores turnos a médicos pobres recién licenciados que piensan que no tienen otra salida.

En España también acaban en esta macabra especialidad los que, simplemente, no saben hacer nada más en medicina.

Los abortos, en los centros de la casta
Los últimos datos de la Comunidad Autónoma de Madrid (los recogía aquí el diario pro-aborto El Mundo) lo confirman un año más: los hospitales públicos de Madrid practicaron “sólo” 171 abortos; otros 15.588 casos los derivaron a las clínicas de la casta abortista. Son datos de 2013.

Un portavoz regional explica a El Mundo que los casos van a clínicas privadas porque en la sanidad pública hay un impedimento: es «la objeción de conciencia. Los médicos se niegan a practicar abortos».

Todo el sanitario que puede (comadronas, enfermeras, anestesistas, ginecólogos) evita esta práctica antimédica y antiética. La mayoría, por razones de ética médica básica; el resto, los menos morales, porque “ensucia”. Treinta años de aborto legal y sigue siendo algo “feo”. No es normal ni lo será nunca, y menos en la era de las ecografías y sonogramas y modelos 3-D.

Los datos de años anteriores son similares: en 2012, 17.618 abortos se realizaron en las clínicas abortistas especializadas privadas; sólo 186 en hospitales públicos. Y en 2011, 196 casos en hospitales públicos, y 19.269 en las clínicas especializadas.

Los cinco centros de la muerte en Madrid
Estas clínicas no son tantas, de hecho en la región de Madrid son cinco, todas ellas famosas por diversos casos de irregularidades, por los manifestantes y rescatadores que se suelen congregarse ante sus puertas y por su bien pagada publicidad en Internet… publicidad que pagan con el dinero público que reciben de la Administración por sus abortos.

Estas cinco clínicas para las que nunca hay crisis son:

-Clínica Isadora (famosa por los restos de fetos arrojados a la basura con informes médicos en 2008, caso que La Gaceta siguió con detalle)
-Clínica Moncloa,
-Hospital Los Madroños,
-Clínica Dator
-y Centro Clínico El Bosque (se hizo famosa por el vídeo con cámara oculta de Intereconomía que filmaba un aborto en 2007)

La ley de 2010, anti-objeción de conciencia, pero…
La ley Aído de 2010 elaborada por el gobierno de Zapatero y mantenida por el de Rajoy incluye numerosos elementos que tenderían a socavar el derecho a la objeción de conciencia de los sanitarios si se aplicaran rigurosamente, pero en la práctica aún no ha sucedido de forma generalizada, en parte porque los médicos y asociaciones colegiales lo han impedido, en parte porque la sociedad española no es un ejemplo de rigor prusiano en la aplicación de las leyes y en parte porque tanto los hospitales públicos como las clínicas del negocio del aborto prefieren mantener las cosas como están, concentrando la fea pero lucrativa actividad abortista en un guetto opaco y bien delimitado.

El bulo del “abortista de turno de tarde”
Las asociaciones feministas y abortistas fuera de la patronal del aborto a menudo suelen decir que los médicos no se oponen a hacer abortos por razones éticas, sino que los mismos que se oponen por la mañana en el hospital público los realizan cobrando por la tarde en la clínica privada.

Sin embargo, la patronal misma de las clínicas abortistas lo ha negado muchas veces.

Lo explicaba al diario AVUI (4-12-07) la presidenta de las clínicas ACAI, Eva Rodríguez, directora de clínica El Sur, de Sevilla: “Tenemos un grave problema, no hay recambio generacional”. Explicaba que los médicos que hacen abortos hoy en España “son los mismos que hace 30 años pedían la despenalización desde la facultad de medicina”. “Los médicos jóvenes no quieren complicarse la vida ni verse estigmatizados”, explicaba Eva Rodríguez al AVUI.

Santiago Barambio, doctor y empresario abortista,
dice que no hay médicos de sanidad pública
haciendo abortos en clínicas privadas:
“somos pocos, nos conocemos todos”

Otro famoso doctor abortista, Santiago Barambio, empresario de Tutor Médica (Barcelona), que fue denunciado a la fiscalía en su momento por la asociación E-Cristians por una presunta práctica de abortos fuera de los supuestos legales, reconocía en una entrevista digital en El País el 11 de enero de 2008 que “somos tan pocos los médicos que hacemos interrupciones del embarazo que nos conocemos todos y ningún médico que se niegue a hacer abortos en la sanidad pública está en ninguna clínica acreditada”. Y la situación no ha cambiado.

Es un trabajo feo, que repugna la lógica médica, porque consiste en matar pequeños pacientes: para eso se necesitan especialistas de corazón muy endurecido. Y siempre son los mismos.

Con buenas ganancias, eso sí. “Me sorprende lo que soy capaz de hacer por dinero”, dijo con sonrisa cínica un empresario abortista de Madrid al doctor Jesús Poveda, de Provida, como recuerda él a menudo.

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Ella y su marido, sin fe, hacían abortos entre bromas crueles… pero Dios y la ciencia les cambiaron

19861_la_doctora_silvija_y_el_doctor_gints__matrimonio_de_ginecologos____y_los_mayores_abortistas_de_su_region__hoy_arrepentidos_y_activos_provida by . Pablo J. Ginés/ReL

En enero de 2010 la noticia sorprendió a toda Letonia. Los siete ginecólogos del Hospital de Valmiera se niegan a hacer abortos. Detrás de esta decisión, insólita en un país de cultura abortista postsoviética, donde cada mujer arrastra entre 1 y 3 abortos de media y donde las iglesias son débiles y pobres, está el matrimonio de Silvija y Gints Lapins.

De hecho, el doctor Gints publicó ese mismo mes su libro “Bioética para todos” explicando con razones científicas que el aborto es matar un ser humano y eso es inaceptable.

En ese momento, Silvija y Gints acababan de redescubrir el cristianismo, cada uno por su propia vía. Sus cinco colegas que también decidieron dejar el aborto con ellos no eran creyentes: simplemente habían descubierto la ética y la ciencia.

Donde la fe y la vida fueron perseguidas
Letonia, con 2 millones de habitantes, recuperó la libertad religiosa en 1990, al recuperar la independencia, que perdió al ser anexionada en 1940 por la Unión Soviética. Durante 50 años las iglesias fueron sistemáticamente perseguidas y el clero exterminado o deportado, el católico con especial tesón.

Hoy las estadísticas dicen que uno de cada tres letones se declara ortodoxo, uno de cada cuatro se considera luterano y uno de cada cinco es católico, aunque la inmensa mayoría no es practicante. El 20% restante se declara “sin religión”.

El doctor Gints no creció en una familia cristiana y no le interesó nada de la fe hasta el momento en que la crisis llamó a la puerta de su vida y matrimonio. Silvija sí vivió una infancia con rasgos católicos aunque si experiencia personal de fe, y cree que las oraciones de su abuela probablemente fueron las que salvaron su alma y reencauzaron su vida décadas después.

No sabíamos nada de Dios, aunque a mí me habían bautizado de pequeña en la Iglesia Católica”, explica la doctora Silvija al periodista español José Miguel Cejas en el muy recomendable libro de testimonios El baile tras la tormenta.

“Tanto en la escuela como en la Universidad habíamos recibido una formación radicalmente atea, de signo marxista leninista, que habíamos asumido acríticamente, como la mayoría de los jóvenes de nuestra generación”.

De la fe cristiana Silvija solo recordaba que su abuela se sentaba a rezar el Rosario y que si la niña le pedía ir a jugar, ella respondía: “espera unos minutitos, Silvija, que estoy rezando a la Virgen por ti”. También recordaba que ella le dijo: “No te olvides, Silvija, Dios te está mirando, Dios te ve siempre. Actúa de forma que le agrades”.

Un aborto al día durante décadas
Todo eso quedó sepultado bajo el adoctrinamiento marxista y la ambición profesional. Eran ginecólogos, y en la Unión Soviética y en la Letonia posterior un ginecólogo, simplemente, se supone que realiza abortos.

“Yo hacía como promedio uno al día”, explica Silvija.

“Gints, además de ser mi esposo, era el Jefe de Departamento del Hospital donde atendíamos cada año a cientos de mujeres que deseaban abortar. Al mismo tiempo él era diputado y formaba parte del consejo de administración de varias empresas. Nos iba bien, como se suele decir. Teníamos la suerte de trabajar juntos, ganábamos bastante dinero y gozábamos de una cierta posición”.

Habían oído críticas contra el aborto, pero no les hacían caso: un profesional hace abortos, y punto, eso les habían enseñado. Ellos tenían el entrenamiento, la formación, la gente lo demandaba… ¿Qué más había que pensar?

Además, en la Facultad les habían repetido que antes de las 12 semanas de gestación “no había nada”. “Lo hicimos durante muchos años, porque creíamos que era nuestro deber, nuestro trabajo”, explicaba en febrero de 2011 el doctor Gints en una entrevista a una revista luterana letona.

Al principio repugna, luego te endureces
Sin embargo, recordaban que al principio les había repugnado hacer abortos… “Pero luego, a medida que los vas realizando, el corazón se te endurece hasta que adquieres una actitud cínica. Con frecuencia, tras un aborto, bromeábamos: “¡después de esto nos vamos a achicharrar en el fuego del infierno!”, recuerda Silvija.

El cambio de visión no les llegó con la fe, sino antes, cuando aún no eran creyentes. Sucedió al tener su primer bebé propio.

Desde que nació nuestro primer hijo habíamos empezado a poner en tela de juicio desde un punto de vista médico lo que nos habían enseñado en la Facultad sobre el límite de las doce semanas, etcétera. Cada vez veíamos más claramente que aquello no era un pedazo de carne, sino una verdadera criatura humana. Fue un proceso muy duro, porque a nadie le resulta fácil reconocer que se ha equivocado gravemente durante años”, explica Silvija. Pero, pese a sus dudas, seguían haciendo abortos.

Una infidelidad… y la necesidad de reconstruir
El cambio vital llegó con una crisis matrimonial, y con Dios.

Gints fue infiel a Silvija con otra mujer. Tenían dos hijos pequeños y Silvija no podía entenderlo ni aceptarlo.

Él le pidió perdón. “Me decía que sólo había sido una aventura pasajera; yo no le creía, y no estaba dispuesta a perdonarle. Discutíamos sin cesar y nos decíamos cosas terribles”, recuerda ella.

Pero él pedía “arreglar esto como sea; no puedo perder a mi mujer, a mis hijos y mi familia, sois mi vida”, le decía.

Era una crisis que no podían solucionar con sus propias fuerzas.

Y, en ese momento, sin haber pensado nunca en Dios desde la infancia, esa doctora abortista endurecida que bromeaba con el infierno se dijo: “Tengo que encontrar a Dios”.

La irrupción de Dios
“Fue así, de pronto: Dios se hizo presente en mi vida y en la de Gints”, afirma.

Porque Gints también había empezado un proceso. Se había dado cuenta de que, como explica San Pablo, hacía el mal que no quería. Y no entendía por qué.

Escribió por e-mail a un pastor luterano famoso en el país, el reverendo Juris Rubenis, que le recomendó leer los Evangelios… y libros como el clásico de C.S. Lewis, Mero Cristianismo.

Gints se convenció: Dios existe, y él necesitaba de Dios, porque sin Dios no podía salir de su atasco vital, no podía dejar atrás el mal que le tentaba y el que ya había hecho.

Dejar los abortos: un paso necesario
Aún estaba en este proceso de discernimiento, cuando el pastor Rubenis le explicó que dejar los abortos era un paso ineludible para acercarse a Dios. Gints lo habló con Silvija, y estuvieron de acuerdo… pero les parecía poco simplemente dejar de hacer abortos. Hablaron con sus 5 colaboradores, les expusieron lo que habían estudiado y descubierto, su investigación en bioética… y los cinco ayudantes, todos ellos no creyentes, dejaron el aborto. Después de todo, explicó Gints, era algo que de hecho a nadie le gustaba hacer, como si siempre intuyeran que era algo sucio, no realmente médico, aunque la sociedad lo solicitase.

En cuanto a los ginecólogos que siguen haciendo abortos en el país “nos consideran como especímenes extraño. Están observándonos a ver si somos muy locos, pero yo sé que estamos bien”, explica Gints.

Un extraño deseo…
Mientras tanto, en esos días a Silvija le pasaba algo inexplicable desde la mentalidad soviética o postsoviética.

“Había ido naciendo dentro de mi alma un afán que pocos años atrás me hubiera parecido absurdo, extraño, incomprensible: el deseo de comulgar. Los católicos adultos que han comulgado desde pequeños no pueden entender esto, lo mismo que las personas que no tienen fe. Cuando ese deseo se apodera de tu alma, estás dispuesto a superar lo que sea con tal de alcanzarlo. Te sientes como una persona perdida en medio del desierto, muerta de sed, que divisa a lo lejos un oasis: a partir de entonces, el único objeto de tu vida es llegar a él”.

Tenía clara una idea: sólo podría perdonarse a sí mismo y perdonar a Gints si acudía a la ayuda del Señor en la Eucaristía. “Sólo Él podría darme fuerzas para hacerlo”.

Fue un proceso complicado de formación para entrar en la Iglesia. Ella era una bautizada católica, casada sólo civilmente con un no bautizado, aunque es verdad que –como muchos postsoviéticos- en cierto momento tras la perestroika él se había bautizado luterano sólo por razones sociales, para acudir como padrino a algún bautizo de niños de amigos. Y no sabían casi nada de la fe.

La catequesis se les hizo larguísima, y durante ese tiempo no podían acceder a los sacramentos, pero leyeron mucho y se prepararon a conciencia.

Gints hizo la procesión de fe católica, ambos recibieron el sacramento del matrimonio, Dios sanó su relación y se hicieron asiduos a la confesión.

Defendiendo la vida día a día
“Siguen viniendo mujeres a mi consulta que, después de haber tenido uno, dos o tres hijos, desean abortar. Yo procuro tratarlas con respeto y delicadeza, porque al igual que yo, no han tenido a nadie que les abra los ojos, pero les digo la verdad: no se trata de extirpar un pedazo de carne”, explica Silvija.

“Eso que late dentro de tu vientre es tu hijo, y yo no estoy dispuesta a hacer otro aborto jamás”, les dice hoy, y las ayuda a buscar alternativas. “La gran mayoría reaccionan bien y cuando dan a luz se encuentran tan felices que no quieren pensar siquiera en lo que me plantearon en aquellos momentos de confusión”.

Estamos impulsando un movimiento por la vida en toda Letonia, que va dando fruto, porque hasta hace poco abortar parecía algo pacíficamente aceptado por todos en este país. Era la consecuencia de tantos años de indoctrinación ideológia. Ahora se ha producido una especie de despertar: muchos ginecólogos se están replanteando la cuestión y se ha abierto un debate en la opinión pública”, comenta Silvija.

Han hablado en el Parlamento a favor de la vida y de la ciencia, y en las televisiones, y en los medios de comunicación que han querido acudir a ellos. Y no se rendirán.

“Si hemos sido capaces de obtener la libertad de un monstruo enorme, la Unión Soviética, que era un estado totalitario, entonces Dios puede también vencer al aborto. Debemos explicar a la gente la realidad, y llamar a las cosas por su nombre, de forma radical, clara y precisa”, afirma Gints.

(Para verlos dar una charla contra la anticoncepción en letón en YouTube, clic aquí).

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